
Hoy se cumplen diez años de los atentados terroristas del 11-S. Unos atentados cometidos contra los Estados Unidos que son, sin lugar a dudas, uno de los sucesos más significativos de este siglo que por entonces comenzaba.
El 11 de septiembre de 2001, aquellas grandes construcciones que presidían el World Trade Center de Nueva York, las Torres Gemelas, fueron atacadas. Dos aviones comerciales secuestrados impactaron contra ellas provocando su posterior colapso y la muerte de cerca de tres mil personas.
Un tercer avión también secuestrado se precipitó en la ciudad de Washington contra el Pentágono, y un cuarto, el vuelo 93 de United, sobre una zona deshabitada en Pensilvania, tras intentar pasajeros y tripulación arrebatar el control del aparato a los secuestradores.
El 11-S fue la primera gran catástrofe televisada minuto a minuto. Canales de televisión de todo el mundo conectaron con las señales en directo que los medios norteamericanos transmitían desde Nueva York, y el mundo asistió atónito y estupefacto a algo nunca antes visto.

Yo recuerdo perfectamente cómo lo viví. Estaba en casa de mis abuelos maternos con ellos y mi madre, comíamos todos mientras veíamos las noticias en la televisión autonómica, y mientras emitían la información deportiva, informaron de una última hora. Una avioneta o un avión, según las primeras informaciones, se había estrellado contra la Torre Norte de las Torres Gemelas de Manhattan. Pincharon inmediatamente las imágenes en directo que recibían de cadenas norteamericanas e intentaban narrar, prácticamente a ciegas, lo que allí ocurría.
Impresionado por lo que parecía un grave y aparatoso accidente cambié a otros canales por ver si también estaban dando la noticia, y en efecto, así era. Me quedé con Matías Prats que hablaba con Ricardo Ortega, el corresponsal que por aquel entonces tenía Antena 3 en Estados Unidos, cuando de pronto se vio una explosión por un lateral del plano que enfocaba el enorme boquete que había dejado el vuelo 11 de American en la Torre Norte. “¡La otra torre, Ricardo! ¡La otra torre!”, exclamó Prats cuando todos tomábamos conciencia de que asistíamos a un hecho deliberado y no fortuito como en un principio podíamos creer. El vuelo 175 de United había impactado contra la Torre Sur del World Trace Center.
Casi una hora más tarde se derrumbaría esa misma última torre atacada, la Torre Sur, y media hora después, la Torre Norte de las Torres Gemelas, la primera afectada. Yo tenía sólo once años, pero sabía en cierto modo que aquel hecho cambiaría el mundo.




És veure el vídeo i recordar aquelles hores, al.lucinats tots davant les pantalles dels televisors. El nostre món estava malalt ja aleshores, i merda, no sembla que haguem anat precisament a millor.
De vegades tens raó, Ferran, sembla que no massa…
Yo, con lo dramática que soy, recuerdo pasar ese día imaginándome el país en guerra. Pero en guerra como en las películas, con trincheras en mi calle y escapando de la ciudad. Vamos, que me monté una película estupenda, y me fui mucho más allá. Creo que sólo comprendí todo días después, cuando me libré de la paranoia y me pudieron explicar qué había pasado.
Afortunadamente, no pasó nada tan extremo…